El tramo fronterizo del Duero corresponde a un valle profundo, encajonado y de orillas escarpadas, que separa Portugal de España. El Parque Natural del Duero Internacional (PNDI), cuenta con una superficie de 86.834,82 hectáreas y abarca una extensa superficie adyacente al río, donde la vegetación está dominada por la encina (Quercus rotundifolia, localmente conocida como “carrasco”). Asimismo, todavía destacan los bosques de enebro rojo (Juniperus oxycedrus). alcornoques (Quercus suber) y manchas de roble marojo (Quercus pyrenaica). El Duero Internacional es un área fundamental para la conservación de la avifauna, una de las zonas más importantes en el contexto nacional e incluso Ibérico. En efecto, las aves son el grupo de fauna con mayor representatividad en esta área, tanto por su elevada diversidad como por la presencia de varias especies amenazadas que conservan aquí una parte significativa de sus poblaciones nidificantes tanto a nivel nacional como ibérico. Especialmente, destacan las aves rupícolas (es decir, aves que viven o nidifican en zonas rocosas), entre las cuales se encuentran grandes especies como el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche o abanto (Neophron percnopterus), el águila perdicera (Aquila fasciata) y la cigüeña negra (Ciconia nigra), que se refugian o migran a esta área protegida para reproducirse anualmente. La baja densidad de la población caracteriza una región donde la agricultura y la ganadería son las principales actividades económicas. Curiosos palomares, que antiguamente proporcionaban abono y alimento, forman un paisaje severo que alcanza su expresión más dramática en los Arribes del Duero. El mirandés, desde 1999 reconocido como segunda lengua oficial de Portugal, es otra más de las sorpresas que el extremo nordeste del país reserva. En la orilla española, el Parque Natural Arribes del Duero, con una superficie aproximada de 106.105 hectáreas, complementa la protección de la naturaleza de esta zona fronteriza. Fuente:
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